• Lic. Natalia Márquez

Buscan solución ante estragos causados por la tecnología en los niños

Nacen con el celular en la mano. A muy corta edad deslizan su dedo sobre la pantalla y deciden cuál será el próximo vídeo que les servirá de entretenimiento. Aprenden muy rápido el logo de las aplicaciones digitales, y hasta saben cómo “saltar” los anuncios que la industria publicitaria coloca antes de sus videos favoritos. Se trata de la generación Touch, también conocida como la Generación Z. Está compuesta por los niños que nacieron entre 2003 y 2010.


La híper estimulación a la que los niños de esta generación están expuestos, influye su manera de pensar, actuar y relacionarse. “Están acostumbrados a respuestas inmediatas, y con frecuencia tienen poca paciencia y pobre tolerancia a la frustración. Esto se ve reflejado en la escuela, y en su aprovechamiento académico”, expresó la psicóloga Natalia Márquez. Los niños expuestos desmedidamente a la tecnología desarrollan una percepción del mundo que no es saludable y que puede afectar sus interacciones e incluso, su capacidad de solución de conflictos.


De otro lado, los adolescentes sufren los efectos de esta nueva era. Su necesidad de conectar y pertenecer les ubica en una red de relaciones virtuales. Con el uso de las redes sociales, sus relaciones giran en torno a likes, shares y series populares de televisión. “Es preocupante, pues sus destrezas sociales y su capacidad de aceptación se ven reducidas a la opinión de otros. Se genera un desconocimiento de la identidad propia. Hay vacío de conexiones y relaciones interpersonales reales y duraderas. Esto afecta su autoestima y aumenta los síntomas de ansiedad y depresión. Todos esos aspectos son trascendentales en la formación integral de un adulto saludable”, añadió Márquez.


El desafío de los padres descansa en encontrar el balance. “Es responsabilidad de los padres. Los menores deben ser guiados y su crianza debe ser intencional. Sabemos que vivimos muy ajetreados y que, en este estrés de cumplir con los deberes, podemos perder noción de las prioridades. Pero, es importante que comprendamos que la formación de los niños y adolescentes es prioridad. Hay que involucrarlos en otras actividades para que así descubran su vocación.”, enfatizó la psicóloga, quien en su práctica privada/clínica, ha descubierto los beneficios de las actividades extracurriculares como el deporte, la música y el arte.


La profesional de la conducta, aseguró que el cambio de los niños y adolescentes cuando son expuestos a este tipo de experiencia son muy significativos. Es precisamente esta experiencia la que dio origen a su proyecto Brave Summer Camp desde el 2016. “El cambio es palpable cuando los expones a retos porque el campamento promueve la inteligencia emocional. Cuando los niños regresan a la escuela en agosto, los maestros y los padres notan la diferencia”, dijo Márquez. Para más detalles accede a www.brave-pr.com o llama al (787) 636-2295.



Brave Summer Camp es un proyecto de Servicios Psicológicos Natalia Márquez y es está dirigido a la formación integral de niños y adolescentes entre 4 a 16 años. El entretenimiento no es el foco principal, sino, la herramienta. A través de excursiones, desafíos divertidos, arte, música, educación física, recreación y educación física adaptada, los niños y jóvenes son impulsados a sobrepasar sus propios límites, superar sus miedos y generar conexiones reales. Al mismo tiempo, son reforzados en las áreas de matemáticas, inglés y español. Con una duración de seis semanas, el campamento cuenta con un equipo multidisciplinario compuesto de trabajadores sociales, psicólogos, educadores y expertos en recreación.

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